Blogs·Sin categoría

“El compás del miedo”

 ¿Vienes de “Hombres sin mujeres”? Aquí un pequeño relato personal:

El silencio. Ese maldito silencio. Ya nada es lo que era. Ya nada será lo que es. La lluvia sobre los cristales de la ventana del ático son las corcheas que se intercalan con la aparente calma. Notas musicales dirigidas por sombreros negros sobre las líneas del compás.

Alza su mirada y recorre el perchero, coronado por su gorro favorito. Alguna prenda de ropa desciende en la jerarquía, tapando la dura desnudez del palo. Recorre con sus ojos verdes la instancia, fija su vista en los rincones más inhóspitos de la buhardilla y comienza a contar las baldosas. Es entonces cuando se fija en sus pies, descalzos. Blancos, como la redonda de la pauta musical que alarga su sonido sollozante. Empieza a llorar. No puede controlarlo. Igual que no pudo controlarla. Lo sabía desde un comienzo, pero no lo supo interpretar.


– ¿A dónde vamos hoy, osito? – el pelo enmarañado se dejaba caer sobre su propio pecho. Detestaba la connotación de ese apodo, pero le encantaba cómo sonaba en sus labios.

– Que te parece si… – con los dedos entre sus cabellos, oliendo ese dulce aroma a coco, confundía las palabras – nos quedamos aquí.

– ¿En la cama? – preguntó ella mientras le acariciaba los pectorales.

– En nuestro pequeño mundo.


Su pequeño mundo ya no existía. A su alrededor, varias pastillas continuaban esparcidas. De todos los colores y todos los tamaños, como las fantasías que una y otra vez se prometieron. La cama, deshecha, aún conservaba su delgada silueta; igual que el pasillo conservaba los cristales rotos y los trozos de bizcocho esparcidos con los que se había hecho en la pastelería de debajo de su casa. Las pisadas uniformadas habían ennegrecido el dulce, conduciendo a cualquier visitante al calor de la habitación. Continuaba en el suelo. Llevaba así siete horas, quizás más. Él, lo sabía, pero no quiso darse cuenta. La infidelidad del amor de su vida acabaron con ella. Y ahora parecía que iba a acabar con él. Se despistó y se fue con otro. Para siempre. El miedo la engatusó. Y el miedo se la llevó.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s