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“Perros e hijos de perra”, Arturo Pérez-Reverte

Perros e hijos de perraTítulo: Perros e hijos de perra

Autor: Arturo Pérez-Reverte

Editorial: Alfaguara

Número de páginas: 160

Año de publicación: 2014

La frase: “Así que hoy quería decirles a ustedes que malditos sean quienes hacen posible que todo esto ocurra, y malditos sean también los alcaldes, los policías municipales y los guardias civiles y todos los demás que lo saben y lo consienten. Y es que hay chusma infame, gentuza sin conciencia, salvajes miserables a quienes sería insultar a los perros llamar hijos de perra.

Valoración:

3estrellas

Sinopsis

«He tenido cinco perros. No hay compañía más silenciosa y grata. No hay lealtad tan conmovedora como la de sus ojos atentos, sus lengüetazos y su trufa próxima y húmeda. Nada tan asombroso como la extrema perspicacia de un perro inteligente. No existe mejor alivio para la melancolía y la soledad que su compañía fiel, la seguridad de que moriría por ti, sacrificándose por una caricia o una palabra.»

Perros de presa adiestrados por gente sin escrúpulos, un chucho mejicano tuerto y digno, el fila brasileño que no era un asesino, Jemmy y Boxer, que cruzaron el Valle de la Muerte con la Brigada Ligera, el perro flaco y bastardo de la batalla de Rocroi, o Sherlock, el teckel de pelo fuerte y sólidos silencios, son algunos de los protagonistas en los artículos escritos por Arturo Pérez-Reverte entre 1993 y 2014 que se recogen en esta antología, ilustrada por el pintor Augusto Ferrer-Dalmau.

«Ningún ser humano vale lo que un buen perro. Cuando desaparece un perro noble y valiente, el mundo se torna más oscuro. Más triste y más sucio.»

Reseña

El amor incondicional de Arturo Pérez-Reverte por los perros se encuentra presente en esta recopilación de diferentes artículos publicados entre 1993 y 2014. El mensaje principal en todos los escritos tiende a ser el mismo: el abandono y el maltrato que sufren estos animales de cuatro patas, especialmente en la época vacacional. La faceta más sentimental y sufridora del escritor se refleja en “Perros e hijos de perra“. Y, es que, dueño de cinco perros, sabe muy bien de lo que habla.

Tener que ser objetiva en esta reseña es como pedirme que deje de querer a mi perro. Ni puedo, ni quiero. Página tras página, Reverte nos presenta el horror de los sin voz, esos animales que expresan todo con una simple mirada, que dan sin recibir nada a cambio y que confían plenamente en ti. Y esa confianza, en ocasiones, les lleva al abandono, a torturas, a peleas y a la muerte. Pobres almas, no saben que aliarse con el ser humano es lo peor que pueden hacer. El ser humano mata, odia y hiere por puro placer. Los animales, me es indiferente si de dos o de cuatro patas, en cambio, tratan de vivir entre estos engendros de la naturaleza y muestran su nobleza y su bondad, pagándolo muy caro.

Tenemos la historia, por ejemplo, de una perra color canela que vive en un peculiar lugar: una gasolinera de la carretera de Andalucía. Arturo conoce su historia de una forma inesperada. Los dueños, unas personas -si se les puede llamar así- sin alma, repostaron en el lugar y dejaron la puerta abierta a su mascota, alguna vez -esperemos-, querida, al mundo salvaje. La pequeña corrió tras el vehículo de los amores de su vida, sin saber lo que se ocultaba detrás de ese juego de velocidad. Recorridos varios kilómetros, la huérfana volvió al lugar del crimen, exhausta. Desde entonces, los trabajadores la cuidan y miman. Ella, en cambio, levanta las orejas a cada nuevo transporte que entra en su hogar. Quién sabe, puede pensar, mis dueños quizás han venido a buscarme.

Beatriz, una mujer de Culleredo, recibe en su hogar a Tanis, un fila brasileño de dos meses que se encuentra desnutrido, plagado de pulgas y enfermo de displasia. A pesar de las alertas del comienzo, “el perro es un asesino, el perro va a matar”, la gallega hace caso omiso de las advertencias y ofrece todos sus cuidados -y ahorros- en la recuperación de su perro. Cierto día, cuando se encuentra en el parque con el animal, un pastor alemán ataca a un niño directamente en la yugular. Tanis, alerta en la distancia, no duda en lanzarse contra el atacante de cuatro patas, hasta que éste huye. El fila sale herido, pero no duda en acercarse a su dueña y pedir mimos. Y, es que, como bien dice el escritor de este artículo, “lo que separa a un perro bueno de uno malo es un amo normal o un hijo de puta”.

Pérez-Reverte no duda en dar su opinión sobre las autoridades y el gobierno del momento, el PP, que sufre una de las peores críticas al ignorar un documento con más de 600.000 firmas. En él, se pedía endurecer las penas contra el maltrato animal tras la aparición de quince perros con las patas serradas en Tarragona. Sin embargo, se argumenta que un hecho aislado no justifica la modificación de un texto legal. Porque, vamos a ver, señores, si a veces no importamos ni los ciudadanos, ¿cómo van a importar las vidas de seres sin voz?

Idéntica es la suerte de una galga aterrorizada y flaca que se coló en el metro de Madrid y movilizó a asociaciones animalistas. Las autoridades competentes ignoraron todas las peticiones. Nadie podía bajar a las vías y coger a esa perra, ya se encargarían ellos. Lo que ocurrió es bastante previsible, igual que lo que no ocurrió. Nadie con poder hizo nada por ese animal. Dos valientes saltaron a las vías, pero ya era tarde. Cuando regresaron con ella en brazos, la perra estaba muerta.

Si decides embarcarte en la lectura de esta antología, conocerás el lado oscuro del ser humano, el lado más cruel y malvado de una raza egoísta. También conocerás la opinión del autor sobre diversos casos en los que los animales son los protagonistas. Si decides emprender este corto viaje, hazlo con tu animal al lado. Los relatos son duros y es posible que no puedas esconder alguna lágrima, aunque sea de odio. Si no tienes compañero, lee y recuerda siempre la nobleza, la lealtad y la amistad de estos pequeños seres. Recuerda también los cuidados que necesitan. Que tu tiempo libre se va a ver reducido por las salidas marcadas en el reloj, pero que tu calidad de vida se va a ver incrementada. Recuerda que existen miles de protectoras y refugios que necesitan tu ayuda, con animales que esperan una segunda oportunidad y que aún tienen confianza en nuestra raza. Adopta, no compras. Y, sobre todo, recuerda que tu vida es su vida, que su vida es tu vida, y que juntos formáis uno. Cuídalo y quiérelo. Te va a salvar la vida.

Como los perros también tocan fuertemente mi fibra, esta entrada va dedicada a la pequeña mestiza Noa, a la gran cruce de pastor alemán-vasco África y a la bóxer-labrador Bimba. Y a sus respectivos dueños. Pero sobre todo a ti, Kovu, un perro abandonado a su suerte que me salvó la vida. Porque los perros nos hacen mejores personas.

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4 comentarios sobre ““Perros e hijos de perra”, Arturo Pérez-Reverte

  1. Hola, me gusta mucho la iniciativa del libro aunque dudo si leerlo porque tiendo a pasarlo mal con estos temas. A mí también me toca la fibra…tengo seis perros y no puedo entender cómo estando ya en el siglo XXI todavía puede haber gente que hace sufrir así a los animales.

    Muy buena reseña, besos

    Me gusta

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