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Alexander Copperwhite, autor de El Feto: “Duro es darte cuenta de que hay gente que te partiría la cabeza en nombre de Dios, defendiendo la religión”

Alexander Copperwhite
Alexander Copperwhite, autor de El Feto.

Alexander Copperwhite (Alcalá de Henares, 1980) es un hombre de mundo. Cuando sólo contaba con cuatro años, se mudó a Corfú, en el noroeste de Grecia, país de nacimiento de su padre. A los diecinueve años comenzó a viajar a numerosos lugares, tanto por estudios como por trabajo. Reino Unido, Francia, Italia, Portugal, Austria, Brasil, Marruecos, Bélgica… son sólo algunos de los emplazamientos que ha visitado. A los veintiún años se establece en Las Torres de Cotillas, en Murcia. Autor de más de una veintena de obras, habla seis idiomas y tiene a Julio Verne y Gabriel García Márquez entre sus referentes literarios. En sus ratos libres, no pueden faltar los videojuegos, las películas, los libros, los viajes, los amigos y, sobre todo, su familia. Firme defensor del libro electrónico, ha logrado sacar provecho como nadie de una plataforma como Amazon. En su última novela, “El Feto“, publicado por Tagus, sello del Grupo Planeta, podemos encontrar un apasionante thriller policial. Un halo de misterio sobre el robo de neonatos.

P. Primera pregunta obligada: ¿Por qué Alexander Copperwhite?

R. La respuesta tiene dos líneas argumentales. Primero, ¿y por qué no?; y segundo, porque soy bastante celoso de mi intimidad. Lo que sí puedo desvelar es que se trata de mi nombre pasado al anglosajón, mientras Copperwhite es la fusión de mis dos apellidos reales.

P. ¿Cómo te definirías?

R. Creo que me definiría como simplón, aunque quienes me rodean dicen que soy demasiado complicado, especialmente cuando entablo conversaciones de carácter ético y emocional. No soy vergonzoso y no me molesta equivocarme o ponerme en evidencia. Digamos que la diplomacia es mi asignatura pendiente.

P. En tus propias palabras, ¿qué se va a encontrar el lector en “El Feto”?

R. Resumiendo… una historia entretenida. Me gusta escribir cosas fáciles de interpretar, aunque bien hiladas y con giros inesperados. Muchos de mis lectores esperan de mí escribir en un futuro próximo una gran obra literaria, pero no sé si seré capaz, porque lo único que persigo es entretener. Y así he hecho con El feto. Hay misterio, acción, intriga, una relación complicada, amor, ciencia, historia, madres asesinadas, robo de neonatos, fosas comunes, médicos corruptos, experimentos secretos… ¿Qué más se necesita?  -risas-

P. Los personajes de la novela sufren un cambio drástico en sus personalidades debido a diferentes motivos. ¿Ha sido complicado hacer madurar de esta manera a los protagonistas?

R. En mis historias, los personajes cobran vida propia y ellos mismos deciden lo que quieren hacer. En el caso de El feto, uno de los personajes (Gabriel), a quien yo tengo la intención de matar a mitad de la novela, decide que no quiere desaparecer y hasta cambió por completo el hilo de la historia. Tardo escribir una novela alrededor de tres años, y en ese tiempo dispongo de la suficiente flexibilidad como para adoptar la forma de mis personajes y hacerlos únicos. Tanto para mal, como para bien.

P. No te gusta escribir novelas románticas. Sin embargo, en esta obra vemos una historia de amor bastante potente. ¿Qué te ha llevado a incluirla?

R. En todo lo que escribo hay romance y amor. Es un condimento fundamental, y una de las más básicas esencias del ser humano. No es lo mismo escribir una novela romántica, que añadir una escena de amor o que un romance ejerza como elemento persuasorio para que la historia cambie de rumbo. Lo que no sería capaz de hacer es escribir 300 páginas de puro romance. No me nace de dentro… aún.

P. ¿Eres de los que dice un NO rotundo al género romántico?

R. Yo soy de aquellos que creen en el dicho: nunca digas que de esta agua no beberás. Lo que pasa es que no me ha surgido una idea para una novela romántica. Sin embargo, tengo más de dos decenas de novelas en mi mente por escribir. Supongo que eso es una señal que he de interpretar como que el género romántico no es lo mío. Pero a mis 36 años, sería un necio descartar cualquier cambio de personalidad o simplemente que algún día quiera escribir una por capricho.

P. Podemos encontrar algunos de tus libros bajo la editorial El fantasma de los sueños o la Editorial Seleer. Tu nueva novela, “El Feto”, ha sido publicada bajo el sello Tagus, del Grupo Planeta. ¿Son vivencias completamente diferentes?

R. Muy diferentes. No quiere entrar en tecnicismos, así que seré claro y conciso. NO es lo mismo publicar bajo un sello independiente, que publicar bajo un sello de Grupo Planeta.

P. No es hasta los veintiuno, cuando regresas a España, cuando despierta tu pasión por la escritura. ¿Cómo surgió y cómo recuerdas ese momento?

R. Sólo recuerdo tener una idea en la cabeza y querer plasmarla. Nada más. Supongo que el proceso de creación es tan complejo que no sería capaz de describirlo, medirlo o analizarlo. Alguien te sopla una idea en la cabeza y no hay manera de sacártela. Esa primera novela no llegué a terminarla nunca. Ni lo haré. A lo mejor escribo otra basada en la idea original, pero ese primer borrador es el único que guardaré para mí.

P. Sueles escribir sobre localizaciones reales con historias ficticias. Comentas que las ideas llegan a ti y no las controlas. ¿Cómo es tu proceso de creación?

R. Si supiera describir el proceso de creación, me haría millonario. No sé explicarlo. De verdad. Alguien me habla en mi mente y yo escribo lo que me dice. Eso es todo. Quizás me estoy quitando méritos, pero es la verdad.

P. ¿Qué lugar visitado te ha inspirado más?

R. Podría decir ninguno… y también podría decir todos. Lo importante no es el lugar, sino la huella que te deja. Todos forman parte de mí y la esencia de lo que escribo es «yo». Hay países que me encantaron y todavía no he escrito algo sobre ellos y hay países que al haber escrito sobre ellos, a posteriori he ido a visitarlos.

P. Con más de una veintena de libros en el mercado, ¿hay veces que varias ideas confluyen y te hacen trabajar sobre novelas diferentes al mismo tiempo?

R. Suelo escribir tres o cuatro historias a la vez. Según los caprichos de mi mente.

P. ¿Hay algún trazo autobiográfico en tus publicaciones? ¿Te inspiras en personas conocidas?

R. Todo lo que hay en mis historias, son partes de mí. Menos lo de matar a gente. Es inevitable imprimir trazos de tu propia personalidad a personajes nacidos en tu cabeza. Referente a las personas conocidas, confieso que, muchas veces, me es más fácil visualizarlas e imprimirlas en una historia.

P. Uno de los temas que tratas en algunos de tus libros es el religioso, en “La primera corona” o “In nomine patri”, por ejemplo. Sin embargo, llama la atención que en tu propia web adviertes: “si eres muy creyente no leas ninguno de los siguientes títulos”. ¿Psicología inversa o demasiada ficción para un creyente?

R. Un poco de ambas. Pero sobre todo lo segundo. Me he carteado con algunos que les parecieron ofensivas, mientras yo insistía que sólo eran novelas de ficción. Mi intención es evitar a los radicales, o al menos sus críticas, ya que desde el inicio les advierto de lo que se encontrarán. Aunque, para serte sincero, siguen escribiéndome sobre el tema, y no es muy agradable. Pero, cuando me surge una historia, he de contarla, y si a los más creyentes no les gusta que de otro enfoque al milagro de los panes y los peces, transformándolo en algo más humano y complejo en vez de que caigan del cielo, sólo diré… para gustos los colores.

P. ¿Has recibido alguna crítica dura que te haya marcado al tratar temas delicados?

R. Duro es darte cuenta de que hay gente que te partiría la cabeza en nombre de Dios, defendiendo la religión. Eso sí que es duro. Pero no para mí, sino para quien sufre de tal fanatismo. Por cierto, yo soy creyente, pero lo comido no quita lo servido.

P. Sé que es muy complicado, pero si tuvieras que quedarte con una sola de tus creaciones, ¿cuál sería?

R. “El colono”. La que estoy escribiendo ahora mismo. Por ningún motivo en especial. Sólo porque estoy más emocionado con lo que escribo, que de lo que he escrito.

P. Has escrito una obra de teatro “Si la sopa está sosa… échale sal”, llevada a los escenarios por el grupo Sarasvasti. ¿Cómo surgió la iniciativa y cuál fue la acogida del público?

R. Carolina, la directora del grupo, me pidió que escribiera una obra. Y lo hizo, por desgracia para ellos. Fue muy complicada y difícil de ejecutar. Eso sí, el público no paraba de reírse a carcajada viva. No creo que vuelva a escribir una obra de teatro. Es muy complicado.

P. Además de esto, también eres amante de la poesía. ¿Recuerdas tu primer poema? 

R. Eso fue hace muchísimos años, y fue para engañar… digo enamorar a una hermosa joven. Yo era demasiado atrevido (como ahora) y demasiado insensato (también como ahora). Por desgracia no recuerdo nada de éste.

P. ¿Qué ha significado una plataforma como Amazon para ti?

R. Una ventana, una puerta, un camino, una oportunidad. Con Amazon conseguí mucho en muy poco tiempo. Es la alternativa perfecta para combatir el síndrome del libro encajonado.

P. Muchas de tus novelas están disponibles para descarga gratuita. ¿Qué te lleva a tomar esta decisión?

R. Desde el inicio tenía claro que prefería ganar lectores y aprender gracias a ellos, que ganar dinero. También es un modo de hacerme publicidad.

P. A pesar de estos regalos, cierto día decides dejarlo todo y optar por el mundo de la escritura. ¿Se puede vivir de ello?

R. Digamos que uno puede sobrevivir, de momento, pero soy inmensamente más feliz desde que lo hago.

P. Tu apuesta por el libro electrónico es muy fuerte. ¿Crees que el papel tiene futuro?

R. Mi apuesta por el libro electrónico es la más sencilla. Los lectores de papel no se acercan al libro electrónico. Digamos que son mercados diferentes, aunque parezca raro. El papel siempre tendrá futuro, sólo que ha de convivir con el libro electrónico.

P. Has viajado a incontables lugares, como Marruecos, Hungría, Irlanda, Brasil, entre otros muchos. ¿Han sido clave en tu tarea de escritor?

R. Toda vivencia nos enriquece como personas. Me imagino que también me han enriquecido como escritor.

P. ¿Qué consejo le darías a los autores que están empezando su andanza en el mundo literario?

R. Que lo hagan por pasión y ni por dinero. Que se diviertan y que disfruten de ello con todo su corazón.

P. Por último, agradecerte inmensamente el tiempo dedicado y tu labor incansable de escritura, siempre velando por la cultura.

R. Gracias a vosotros por haberme dado esta oportunidad de hablaros sobre mis inquietudes y anhelos, porque, al fin y al cabo, es lo que somos. Presente, pasado y futuro. Y seguid apoyando a la cultura y a los jóvenes que intentan abrirse camino en ella. Un fuerte abrazo.

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