Periodismo·Sin categoría

María Fornet, autora de Azul Capitana: “En esta novela, he retirado etiquetas, diagnósticos y síntomas psicopatológicos para que no perdamos la atención de lo que de verdad importa: las personas”

María Fornet
María Fornet, autora de Azul Capitana

Hace varios años que María Fornet (Sevilla, 1983) decidió meter en una maleta todos sus sueños y abandonar su lugar de nacimiento. Su destino, Londres. Sin embargo, su camino no ha sido fácil. Desarrolla su profesión en el campo de la Salud Mental, la Psicología Comunitaria y Social, en el ámbito de la Formación y de la Coordinación de Proyectos. Tras la autopublicación de su primera obra, ahora triunfa con Azul Capitana, una novela completamente diferente y llena de enseñanzas, emociones y esperanza. Actualmente, ha podido reducir su jornada laboral y compaginarla con su trabajo de escritora. Amante de la lectura, las películas, las series, así como el arte, la música y su cocina en sus ratos libres, tiene un tesoro en casa del que se confiesa enamorada: su marido.

P. En tu web, podemos leer sobre ti: “Pienso más de la cuenta, vivo a gusto en el gris y tengo un punto bastante obsesivo”. ¿Quién es María Fornet?

R. María Fornet es una escritora que ha aprendido a convivir con el hecho de no tener nada claro: de ahí que viva a gusto en el gris. Recibí una formación más clínica que otra cosa, llena de etiquetas, de palabras largas, de categorías blancas y negras, que con el tiempo y la experiencia ha resultado menos útil de lo que yo esperaba. O igual ha resultado útil pero, desde luego, no de la forma que yo imaginaba.

Soy una psicóloga andaluza que emigró a Londres hace ya unos años buscando mejor fortuna. Y aquí sigo, con las ideas cada vez más tibias y feliz con eso, sin saber muy bien a dónde me llevarán mis libros, mis miedos, mis sueños.

P. Azul Capitana salió a la venta el pasado 15 de abril. ¿Cómo está siendo la acogida de la obra? 

R. Mis expectativas son siempre del todo irrealistas. Si un día me llevo un Planeta no me sorprenderé ni un poquito, porque así de fantasiosa soy yo.

En un tono más serio diré que tengo grandes expectativas para esta nueva obra. Con Azul Capitana quiero contar una historia que no ha sido contada antes, y guardo la esperanza de que mucha gente se pueda encontrar en el texto, como me encuentro yo.

Las críticas, si es eso a lo que nos referimos, están siendo fantásticas. Tanto que, a veces, temo que alguien descubra que soy un fraude y mis peores pesadillas se vean confirmadas. El síndrome del impostor, me parece que lo llaman.

P. Cada capítulo está encabezado por una cita. ¿Por qué decides optar por este formato?

R. Esta idea comenzó con Un nudo tras otro y la continué de manera natural con Azul Capitana. Conté una vez en mi blog que las frases célebres y yo gozamos de una relación de largo recorrido. La cita célebre mata todos los pájaros de un tiro: es rotunda y simple, esclarecedora, pedagógica.

Cada capítulo, como ocurrió con la novela anterior y quién sabe si con la siguiente, comienza con una frase de alguno de mis autores de cabecera, y es esa frase la que abre y cierra la trama; la que, a veces, incluso aporta pistas de cosas que no aparecen de manera explícita en el texto.

Es un recurso más para conectar con el lector y que ha resultado ser de los más comentados en mis dos novelas.

P. Si tuvieras que elegir una única cita de toda la obra, ¿cuál sería y por qué?

R. Elegiría, si puedo, dos, que coinciden con los dos puntos de inflexión en la trama:

La primera es de Cohen y dice «The crack that let the light in», y es que, en ocasiones, en muchas ocasiones, alguien ya ha dicho las cosas mejor de lo que tú las vas a decir, así que más vale abrir la puerta y dejar hablar a los maestros.

La segunda, de Unamuno, un autor que cambió mi manera de entender la literatura a los dieciocho años: «Si sientes que algo te escarabajea por dentro, pidiéndote libertad, abre el chorro y déjalo correr tal como brote».

Las dos frases explican de dónde parte Alejandra y a dónde llega, pero bien podrían explicar vidas más cotidianas. La mía, mismo. La de cualquiera.

P. ¿Cuál ha sido para ti el personaje más difícil de crear?

R. Matilde, sin duda. Estaba tan dentro de mí que me costó despegármela de las entrañas y compartirla con otros. Matilde es el personaje que reta todos los pensamientos de Alejandra, es la que la invita a enfrentarse a ella misma, la que la obliga a crecer y a mirar con claridad hacia afuera y hacia adentro.

Es un personaje de luces y sombras, claroscuro del principio al fin de la novela, que expresa de manera condensada mi particular concepto de cordura y locura: la idea de que ambos conviven dentro de cada uno y, además, no siempre en lucha.

P. ¿Por qué decides optar por un narrador en primera persona?

R. Porque no quiero que nadie cuente la historia de Alejandra. Solo la puede contar ella. Sería incoherente con el mensaje mismo de la novela: que todos tenemos una voz única y esa es la única que vale.

P. Alejandra Olivares es una joven de veintiséis años que sufre anorexia. Internada en un nuevo centro, conoce a varios enfermos mentales. ¿Ha sido duro para ti explicar la realidad a la que te has tenido que afrontar en tu profesión como psicóloga en forma de novela?

R. Bueno, aunque mi bagaje académico es eminentemente clínico, mi profesión la desarrollo en el ámbito de la formación. Yo no soy Psicoterapeuta. Si lo fuera, probablemente, no hubiera escrito un libro de este tipo. Todos los personajes son cien por cien ficticios y no parten de nadie más que de mí.

Ahora, eso sí, mi vida entera, mi pasión, es la Salud Mental. Poder hablar de ella y ofrecer una visión más personal ha sido liberador.

P. Uno de los aspectos que destacan en tus páginas, es la escasa atención que le otorgas al morbo de las autolesiones, a la visión que la sociedad refleja en la literatura y en el cine. ¿Cómo crees que los medios de comunicación y la sociedad en general fomentan este tipo de trastornos?

R. Si escribí Azul Capitana con un propósito fue justo con ese: el de ofrecer una visión distinta de la que tradicionalmente habían ofrecido la literatura y el cine. Creo que ha llegado la hora de naturalizar lo que es natural, de mirar al dolor de frente, de dejar atrás los tabúes. Todos tenemos nuestros demonios, y la autolesión no es más que una manera de lidiar con ellos.

El secretismo, el morbo, como bien dices, flaco favor hacen a las personas y a los familiares que pasan por esto. Azul Capitana ha sido intencionalmente escrita sin un solo término clínico.

He retirado etiquetas, diagnósticos y síntomas psicopatológicos para que no perdamos la atención de lo que de verdad importa: las personas.

P. Aparte de los enfermos que tienen un problema como el de Alejandra, existen otros afectados, como pueden ser los seres más allegados a esas personas. ¿Cómo es para ellos enfrentarse a una situación así?

R. Es tremendo. Y la sociedad no ayuda, no ayuda en nada. La desesperación, la incomprensión y el estigma al que se enfrentan los familiares de las personas que sufren de cualquier problema de Salud Mental son del todo bizarros, teniendo en cuenta los números. Quiero decir que todos, en algún momento de la vida, necesitaremos de ayuda, y la imposibilidad de hablarlo con los demás no nos favorecerá en nada, solo dificultará el acceso a esa ayuda.

Y es absurdo, absurdísimo, siendo tan común como es, que no lo hablemos a voz más viva.

P. ¿Son tratadas de forma diferente las enfermedades mentales en tierras británicas y en España?

R. Pues esa es una buena pregunta y creo que no tiene una respuesta fácil. Otra vez el gris en esto. Lo cierto es que, en general, el NHS (la Seguridad Social británica) ofrece muchos más recursos gratuitos. Por ejemplo, tienes acceso a terapia cognitiva conductual (de ocho a doce sesiones si no me equivoco), aunque los centros privados cuestan un riñón. También las Charities, las asociaciones y ONGs, hacen un trabajo enorme en este campo. Yo misma trabajo en una como coordinadora de formación.

Pero también está la cara B de todo esto. Yo vivo en Londres, que es una sociedad brutal, mucho más agresiva que la española, y eso tiene consecuencias inevitables en la Salud Mental. Hay mucho más aislamiento. La vida es más rápida, más estresante que en otros sitios.

P. En Un nudo tras otro, la protagonista de la novela se muda a Londres por trabajo, similar a tu mudanza. Comentas que se trata de un cuadro de tu propia vida, algo que no encontraste, miedos que acallaste… ¿Qué rasgos autobiográficos podemos encontrar en Azul Capitana?

R. Todos. Azul Capitana es más yo que nada de lo que haya hecho antes en toda mi vida. Aunque la ficción y la escritura terapéutica no siempre están enlazadas de la manera que imaginamos. Alejandra Olivares soy yo aunque yo nunca haya sufrido de anorexia. Matilde soy yo aunque no sepa agarrar un pincel. Pero todos los personajes habitan en mí a través de sus símbolos, de sus evoluciones, de sus miedos.

P. Con Azul Capitana, das un giro radical a tu escritura. ¿Seguirás creando novelas sobre la salud mental o volverás al punto de partida?

R. En un momento dado, dice Alejandra en el libro: «Yo me pregunto cómo puede uno volver a algo que es nuevo». El punto de partida cambia conforme avanzamos, no solo afecta al camino o al punto de llagada. El cuadro entero se mueve de forma compacta día tras día, o así he aprendido a verlo yo.

Por eso, quiera yo o no quiera, que de hecho quiero, Azul Capitana ha cambiado mi manera de escribir y ha marcado una línea nueva. Me siento mucho más cómoda con este registro, pero aún no sé lo que vendrá después.

P. La novela está inspirada en el hospital privado The Priory, especializado en trastornos alimenticios en el que trabajaste cuando llegaste a tu nueva ciudad. ¿Cómo fue esa experiencia y qué nueva visión te ha aportado?

R. El edificio que describo en el libro está basado en ese centro. Todo lo demás, los personajes, las rutinas, los profesionales, son completamente ficticios.

Fue una época complicada para mí y creo que eso se refleja de alguna manera en el libro. Trabajaba para una agencia que me mandó a diferentes hospitales, mi inglés era nefasto, así que mi puesto no era para tirar cohetes. Entre ellos visité The Priory, solo de forma muy ocasional, y aunque aquello me recordó que no era a eso a lo que quería dedicarme, produjo un impacto en mí. Hace ya muchos años que decidí que no quería trabajar con pacientes. Creo que hay muchas formas de contribuir, y la mía es esta.

P. ¿Cuál crees que es el motivo por el que has tardado más en escribir tu segundo libro?

R. Porque dolía. A veces tenemos la imagen mental del escritor con las manos sobre el teclado y los ojos al horizonte, presionando las teclas sin más esfuerzo, en éxtasis, como un pianista sacándole la música a la historia.

Nada más lejos de la realidad. He sudado cada palabra de esta novela. La he peleado, la he luchado con cada símbolo, he llorado con sus personajes. De ahí que me llevara más tiempo.

P. Cierto día, decides hacer la maleta y comprar un billete de no regreso inmediato a España. ¿Qué te movió  a decidir hacer carrera en Londres?

R. Me presenté al PIR y no saqué plaza (ese fue mi “Crack that let the light in”). Aquello nos hizo replantear todo, pero fueron unos meses difíciles. Teníamos a mi hermana viviendo en Londres, así que comenzamos a mirar opciones de futuro. Tanto mi marido como yo pronto descubrimos que este mercado nos abriría más puertas, aunque poco sabíamos de lo complicado que iba a ser en un principio todo.

Ya van muchos años y un camino largo recorrido. Somos felices. Ya veremos qué nos trae el futuro.

P. Eres una firme defensora de que las letras son la salvación a todo aquello que amenaza nuestra mente. ¿Cómo te han ayudado a ti?

R. A mí me han salvado la vida, siempre lo han hecho. Creo, de verdad, que si no tuviera la capacidad de expresarme, de comunicarme, perdería rápido el centro. Mi suerte es que ya no le grito al viento, hay quien quiere escucharme, y esa conexión también es terapéutica.

P. ¿En qué momento decidiste escribir tu primera novela, Un nudo tras otro

R. Pues estaba, por fin, en un momento muy dulce de mi vida. Todo iba viento en popa. El trabajo. El amor. Las finanzas. La salud. La familia. Pero pasaba diez horas al día hablando inglés desde hacía mucho, y todo lo que había leído los últimos tres años había sido también en inglés.

Un nudo tras otro no surge más que de una necesidad de español por mi parte, y creo que la ligereza y la dulzura del libro reflejan justo el momento en el que atravesaba. Sentía que había triunfado, que mis esfuerzos habían dado sus frutos, y de ahí surgió ese nuevo reto. Algo que siempre había querido: escribir un libro.

P. ¿Cómo es tu proceso de creación?

R. Pues tiene poco de mágico. Primero abro mucho los ojos para apuntar cada cosa que me cruza la mente (justo ahí estoy otra vez). Una vez cazada la idea, comienzo a planificar: creo personajes y fichas, estructuro la escaleta y dejo poco a la improvisación.

Después, sigo una rutina de escritura con la que cumplo cada semana y me pongo plazos para asegurarme que no tardo más de la cuenta.

Al principio del libro leo mucho. Lo necesito. Pero conforme más avanzo en la escritura de la novela, más preciso dejar espacio libre a mis letras, todas las demás me producen interferencia.

P. En tu página web das varios consejos sobre la autopublicación, con sus pros y sus contras. ¿Cómo ves el panorama literario para los más noveles?

R. Mal, lo veo mal, esa es la verdad, pero yo solo acabo de llegar. Probablemente no ha sido un campo fácil nunca.

Hoy por hoy autopublico porque es lo que me funciona a mí.

P. ¿Cómo es tu experiencia con las dos novelas?

R. Mi experiencia autopublicando ha sido buena. Creo que, hasta ahora, viviendo en Londres y estando tan lejos del mercado editorial en mi idioma, ha sido conveniente publicar como lo he hecho. Me gusta la idea de manejar el producto desde que comienza hasta que acaba, y nunca he pensado en, siquiera, probar suerte con una editorial. Aunque es probable que eso cambie en algún momento.

P. Has reducido tu jornada laboral para compaginarla con tu trabajo de escritora. ¿Qué beneficios personales crees que te ha aportado este cambio?

R. Ha sido todo un privilegio, esa es la realidad. Gracias a varios factores (un cambio de trabajo, la buena acogida de mis libros) me he podido permitir rebajar las horas de oficina para dedicar más tiempo a la escritura, y creo que eso se ve más que reflejado en la evolución de la primera a la segunda novela.

La escritura necesita de paz, de tiempo y de mimo. Trabajando siete días a la semana como antes hacía, nada de eso era posible.

P. ¿Cuáles son tus referentes literarios y cuándo comenzó tu pasión por la literatura?

R. Esta siempre me resulta una pregunta particularmente difícil, porque leo de todo y soy bastante caótica en relación a mis gustos.

Me gustan mucho las historias de mujeres escritas por mujeres. Ahora ando con Carmen Laforet, que no sé por qué me ha costado tanto encontrar. También tengo en las manos a Elena Ferrante. Y antes de ellas a Espido Freire, Milena Busquets, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir y otras mil. También leo a hombres, pero me interesa el tono femenino. Me eduqué en un colegio solo para mujeres y quizá tenga algo que ver con eso.

Mi pasión por las letras comenzó el día en que me acabé mi primer libro: Los enanos de Mantúa, un libro de la colección blanca del barco de vapor. Acababa de cumplir los seis y mi madre se puso contentísima cuando le conté que ya lo había acabado. Su expresión de orgullo aún me sirve de refuerzo.


Tengo que dar unas gracias inmensas a María por su tiempo, su dedicación y su esfuerzo con concederme esta entrevista. Gracias también por ser natural, por hablar con total sinceridad de lo que piensa. Por enseñar en sus obras y en la vida. No olvidéis visitar la web de esta profesional.

Anuncios

7 comentarios sobre “María Fornet, autora de Azul Capitana: “En esta novela, he retirado etiquetas, diagnósticos y síntomas psicopatológicos para que no perdamos la atención de lo que de verdad importa: las personas”

  1. Dios, acabo de enamorarme. “Pienso más de la cuenta, vivo a gusto en el gris y tengo un punto bastante obsesivo”, parece que habla de mí, excepto en lo de vivir a gusto en el gris. Me ha encantado, ya estoy buscando cosas de esta muchacha de mi tierra. ^_^ Grande la entrevista.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s