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Entrevista a Juan L. Mira, autor de Diario de un suicida en potencia: “La diferencia entre Melilla y la Península es abismal. El mundo editorial aquí es prácticamente inexistente, quitando las publicaciones subvencionadas por el ayuntamiento y poco más”

Con tan solo ocho años, Juan L. Mira (Melilla, 1978) estaba, casi sin ser consciente, marcando su vida. Tras el primer libro regalado por su abuelo, llegaron los relatos. A edad temprana, el melillense pintaba al óleo y tenía muy claro que su camino a seguir discurría entre el mundo de las artes.

Antiguo estudiante de Diseño Gráfico, Gráfica Publicitaria y Fotografía Artística, de la cual se define como un apasionado, ha realizado, escrito, dirigido y producido un total de siete cortometrajes. Además, ha publicado diversos relatos en el diario Melilla Hoy y en la edición del lugar del antiguo Diario 16.

El año pasado decidió sacar a la luz una revista 100% digital y cultural, The Crow Magazine, cuyo proyecto se encuentra ahora mismo parado.

El autor de Diario de un suicida en potencia, su primera novela autopublicada, tiene como objetivo contar historias, sea de la forma que sea. 

P. ¿Quién es, en tus propias palabras, Juan L. Mira y qué puede aportar al mundo literario?

R. No me gusta definirme a mí mismo, aunque sí te diré que soy una persona de valores firmes que trata de ser sencilla -no siempre lo consigo-. Aportar algo nuevo al mundo literario es complicado, pero trato de ser lo más original posible y que mis historias sean frescas y muy entretenidas.

P. ¿Qué es lo que se va a encontrar quien decida sumergirse en Diario de un suicida en potencia?

R. Ante todo, muchas risas, pero también sexo, drogas, muchas dosis de locura, de humor negro, drama y también una crítica social. Marcos, el protagonista, es un inconformista nato, aunque, como la mayoría, no hace nada por arreglarlo. En realidad, la novela tiene un poco de todo.

P. El protagonista de esta historia es un treintañero cuya vida se basa en el sexo, en el alcohol y en las drogas. Es un antihéroe bipolar y lleva una vida solitaria. ¿Por qué decides crear un personaje de este tipo?

R. Cuando creé el personaje hace unos años, ya era un tipo solitario; simplemente, nació así. Pero cuando releí las páginas que tenía escritas por aquel entonces, vi que Marcos era un personaje demasiado plano. No me decía nada y, tras meditarlo mucho, pensé que hacerlo bipolar le daría la riqueza que necesitaba la historia.

P. Ante la enfermedad del personaje, ¿has llegado a consultar alguna fuente médica?

R. Me informé acerca de la ciclotimia, sus consecuencias y sobre distintos tipos de medicación para llevarla lo mejor posible en el día a día.

P. Llama la atención la estructura de la obra, un completo y original diario sobre la vida del protagonista contada en primera persona. ¿Te planteaste este formato desde el comienzo?

R. No. Al principio nació como una novela contada en tercera persona. Creo que por eso me aburrí de ella y la dejé escondida durante varios años. Cuando la retomé, me vino la idea de crearla en primera persona; pensé que eso le daría mucha más credibilidad. De hecho, me han preguntado varias veces si es un diario propio, cosa que no es y doy gracias por ello -risas-.

P. Sé que existe alguna anécdota real escondida en tu primer libro. ¿Nos la cuentas? Tanto los lectores como yo te guardaremos el secreto.

R. -Risas- Confieso que hay varias anécdotas que me han pasado a mí o que me ha contado algún amigo. Y con respecto a una anécdota que se pueda contar… -titubea-, bueno, solo diré que hay un capítulo llamado Heridas de guerra que está basado muy fielmente en algo que me ocurrió. Aún guardo una bonita cicatriz en la frente como recuerdo.

P. Has comentado en alguna ocasión que tu objetivo en la escritura de este libro ha sido pasártelo bien. ¿Puedes contarnos alguna anécdota divertida sobre el proceso de creación?

R. Bueno, cuando dije eso me refería, en realidad, a la escritura en general. Si no me divierto con lo que estoy creando, no puedo seguir adelante con la historia. Con esta novela me divertí mucho, porque tuve que recordar anécdotas reales y, a la vez, también las partes inventadas las imaginaba muy de cerca. Tuvo su parte mala, ya que al estar tan metido en el personaje, cuando le sucede algo malo, no es tan divertido.

P. Para que el lector se ponga en situación, permíteme comentar que yo no mencioné que era una comedia negra, algo que te sorprendió. ¿Por qué crees que no la catalogué cómo tal y existen estas diferencias entre interpretaciones?

R. Supongo que fue porque tiene alguna parte bastante dramática. La enfermedad de Marcos y las cosas que hace tampoco son para tomárselas a broma. Aunque, por supuesto, he tratado de exagerarlas muchísimo para encontrar el tono humorístico.

P. Si no me equivoco, la novela comenzó a tomar forma hace cerca de catorce años, pero es en el 2011 cuando la retomas. ¿Qué es lo que no te gustaba de ese primer intento?

R. Sí, es cierto. ¡Cómo pasa el tiempo! No me gustaba el hecho de que la empecé en tercera persona y los personajes eran demasiado planos. No me decían nada y, además, a la historia le faltaba cuajar. Solo tenía un par de ideas generales y sobre eso escribí unas treinta páginas. Luego me aburrí y la abandoné por completo. Me ha pasado más de una vez. Tengo cuatro o cinco historias esperando a que vuelva a por ellas.

P. Antes de publicar Diario de un suicida en potencia, escribiste una novela con 21 años que trataste de publicar, pero no hiciste, ya que no estabas conforme con el resultado final. ¿Podrías contarnos algo más sobre esa obra? 

R. Era una novela de terror titulada La siega de Satán que escribí en un par de meses. Trataba sobre un escritor que viaja a un pequeño pueblo -no recuerdo el motivo- y se topa con una secta satánica. La verdad es que la historia base me sigue gustando y he pensado varias veces en retomarla pero, por el momento, no me ha llamado tanto como para hacerlo. Creo que tarde o temprano la reescribiré por completo.

P. Tu afición por la lectura comenzó gracias a tu abuelo. Con tan solo ocho años, escribes tu primer relato. ¿Qué tenía Jack el Destripador que ver en todo esto?

R. -Risas-. Bueno yo creo que mezclé alguna película que vería por la tele de miedo y unos dibujos animados donde Sherlock Holmes era un perro -esa serie era fantástica-. Hice un batido extraño y nació mi primer relato.

P. Has cursado Diseño Gráfico, Gráfica Publicitaria y Fotografía artística. ¿Qué te movió a elegir estos estudios?

R. Siempre he sido un culo inquieto y me ha gustado todo lo relacionado con el arte. Lo que más me gusta de esos estudios es la fotografía, aunque he de decir que no terminé ninguno de esos cursos por diversos motivos.

P. A los diecinueve años escribiste, dirigiste y produjiste tu primer cortometraje. ¿Sobre qué iba y cómo fue esa nueva experiencia? ¿Puedes enseñarnos tu trabajo?

R. Jamás enseñaré ese corto -risas-. He realizado un total de siete cortometrajes y, aunque son horribles, sí que me ha encantado la experiencia y he aprendido mucho de ellos. El primero se llamaba Ha sido tu padre; trataba sobre una pareja a la que el padre de la chica la violaba constantemente y, entre ambos, deciden asesinarlo.

P. En determinado momento, fuiste consciente de que tu pasión era contar historias, fuese cual fuese el formato: relatos, novelas, cortos, fotografías, guiones… Descríbenos ese instante, ese cambio en tu vida, esa decisión.

R. Realmente ha pasado tanto tiempo que casi no me acuerdo. Recuerdo que era octubre, que tenía 8 años y que, cuando cogí una hoja, un bolígrafo y terminé mi primer relato, me dije: ¡Joder, esto es lo que me gusta de verdad! Recuerdo que, cada vez que tenía un libro entre mis manos, sentía una envidia sana y quería estar detrás de una máquina de escribir contando historias -sí, en mi época aún escribía en una máquina eléctrica que aún conservo-.

P. Te autodefines como un cotilla nato y un culo inquieto. Trabajas en varias historias a la vez, escribes sin parar cuando la inspiración decide hacer compañía, los sueños que tienes son la base de algunas historias… ¿Cómo es tu proceso de creación? 

R. La idea principal puede nacer de cualquier sitio: puedo tomar una nota en una servilleta -esto es lo que típico, ¿no?-, venirme la inspiración de una película o cualquier otra cosa. Lo normal es que me venga una idea de repente, sin venir a cuento, y la anote rápidamente en un bloc. Cuando voy a escribir algo nuevo, ya tengo la idea principal que quiero contar en la cabeza y reviso unas carpetas que tengo con cientos de notas. Entonces, voy escogiendo lo que me parece más interesante.

Con respecto a la organización, intento ponerme un horario de escritura, pero soy un auténtico caos y casi siempre lo incumplo. Cuando me pongo en serio, puedo llegar a estar cinco o seis horas sin levantarme de la silla. El tiempo se me pasa volando. ¿Manías? Soy muy maniático, pero cuando me preguntan esto me suelo quedar en blanco. No sé. Tener algo de beber siempre en la mesa aunque no haga uso de ello, escribir a mano antes de pasarlo al ordenador… ¿Tener a mi perra cerca cuando escribo cuenta como manía? -Risas-.

P. Has publicado gran cantidad de relatos en una fanzine de la Escuela de Arte y en el diario Melilla Hoy en su edición dominical. ¿Cómo podemos encontrar tus escritos?

R. También en la edición de Melilla del antiguo Diario 16. Los relatos de la Escuela solo se pueden encontrar por su número de Depósito Legal, porque su tirada era muy pequeña. Los del periódico… la verdad es que no he mirado si tienen hemeroteca, aunque creo que no. Supongo que de la misma manera. De todas formas, tengo previsto ir subiendo bastantes de esos relatos a mi página web poco a poco y de forma totalmente gratuita, por supuesto.

P. En septiembre de 2015 apostaste por crear y dirigir la revista digital The Crow Magazine, que actualmente ha cerrado sus páginas. Una revista cultural con gran influencia de Edgar Allan Poe e ideada para promover a autores noveles mediante la publicación de sus escritos. ¿Cómo viviste este camino?

R. Aquí debo corregirte un par de cosas. Es cierto que considero a Poe un gran escritor y tuvo cierta influencia a la hora de dar nombre a la revista, pero quise apartarme del género que él escribía para no encasillar la publicación. Lo otro, es que la revista no solamente estaba dirigida a dar cabida a nuevos escritores. Era una revista 100% online y eso me daba un juego enorme a la hora de publicar. Incluimos booktubers, cortometrajes, ilustraciones, fotografías… era un abanico muy rico.

La revista fue una experiencia fantástica y guardo muy buen recuerdo de algunos de los autores que participaron en ella. Por desgracia, al final la llevaba yo solo y no disponía del tiempo suficiente para poder editarla y escribir a la vez, así que tuve que elegir. Con el tiempo, sí me gustaría retomarla de manera diferente y habiendo aprendido mucho de la experiencia anterior.

P. Actualmente has terminado la primera parte de “La Zona“: Lágrimas de esperanza, que se encuentra ya en proceso de corrección. Una trilogía sobre un mundo futuro gobernado por quince razas de vampiros. ¿A qué se debe este cambio de registro?

R. Sí, en efecto. La Zona es mi proyecto más ambicioso hasta la fecha y, como dices, forma parte de una trilogía. Cuenta cómo ha cambiado el mundo y los humanos ya no somos la raza dominante. Vivimos en ciudades amuralladas, como si fuéramos ganado a la espera de ser sacrificados. La ciudad más grande de todas es La Zona, y la historia cuenta cómo un grupo de humanos trata de huir de allí hacia Las Tierras de Sal.

El cambio de registro tan drástico se debe a que nunca repito un género tras otro. Si escribo algo de acción, a lo mejor lo siguiente es un drama o una comedia… ¿Quién sabe? Si escribiese siempre sobre un mismo tema, acabaría aburriéndome y ya no me divertiría tanto.

P. También Dhaymus, otro de tus proyectos, está finalizado. ¿Qué nos puedes adelantar sobre él?

R. Dhaymus es una historia de fantasía -de nuevo, cambio de género-, pero no quiero adelantar nada de ella. Lo único que puedo decir es que le hace falta una reescritura a fondo, porque no estoy contento con el resultado y voy a añadirle nuevos elementos. Creo que puede quedar muy chula, pero aún falta tiempo para verla terminada como me gustaría.

P. ¿Qué han supuesto para ti autores como Stephen King y Charles Bukowski?

R. Stephen King supuso mi paso hacia la literatura adulta. Leí Carrie con trece años y lo cambió todo. Me hice un fan incondicional. Además, influyó bastante, porque comencé a escribir por la época algunos relatos de terror; muy malos, por cierto.

Bukowski fue diferente. Lo empecé a leer ya siendo adulto y me abrió la puerta hacia otro tipo de literatura más cínica y con la que me divierto mucho cuando la leo. Aquí también incluiría a Chuck Palahniuk.

P. Escritor autopublicado, ¿cómo ves el mundo editorial? ¿Qué cambios observas entre la Península y Melilla, lugar donde resides?

R. El mundo editorial tradicional, para mí, es la pescadilla que se muerde la cola. Me explico: muchas editoriales o agencias literarias no te cogen el teléfono si no has sido publicado y a la vez no puedes publicar si no te cogen el teléfono. Hay demasiado miedo y muy poca gente que arriesga, cuando hay muchísimos escritores buenos esperando que alguien les preste la atención que se merecen -y me baso en mi experiencia con la revista The Crow, donde tuve la ocasión de leer trabajos geniales-. Yo autopubliqué Diario de un suicida en potencia porque no quería esperar cuatro meses como mínimo a que me respondieran las editoriales; si es que respondían.

Con respecto a la otra pregunta, te diré que la diferencia entre Melilla y la Península es abismal. El mundo editorial aquí es prácticamente inexistente, quitando las publicaciones subvencionadas por el ayuntamiento y poco más.

P. ¿Cómo ha sido tu experiencia con las plataformas digitales? 

R. Publicar Diario de un suicida en potencia fue muy fácil. Contacté con una ilustradora que se encargó de la portada, contraportada y la maquetación y luego la subí a plataformas como Amazon, Casa del Libro o Falsaria. No tengo ni una sola queja de la reacción de los lectores, porque he tenido la gran suerte de que un 90% de los comentarios y críticas que he recibido han sido muy buenas. Así que, creo que está gustando mucho. La promoción ha sido básicamente mediante mi cuenta de Twitter, Facebook y un blog con los primeros capítulos de la novela. Algo sencillo.

P. Un consejo para los autores noveles.

R. La verdad es que no soy nadie para dar consejos. Solo puedo decir lo que he hecho yo siempre: tener constancia, no rendirse nunca y volver a levantarte con cada hostia que se recibe. Además de tener confianza en lo que estás haciendo, claro.

P. Muchas gracias por escribir una historia tan diferente y original y gracias por prestarme tanto tiempo, Juan. Ha sido todo un placer conocerte.

R. El placer ha sido mío y muchas gracias a ti por dedicarme este espacio.

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