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“La última salida”, Federico Axat

Título: La última salida

Autor: Federico Axat

Editorial: Destino

Número de páginas: 544

Año de publicación: 2016

La frase: “El ajedrez es de por sí un juego paranoico […], estás todo el tiempo anticipándote a amenazas que quizá nunca llegarán, y las posibilidades son virtualmente infinitas. Estas mentes analizan variaciones, que son jugadas posibles, una tras otra, con ramificaciones que no tienen límite. Si esa estructura la aplicas fuera del tablero, el resultado es catastrófico.”

Valoración:

estrellas
Sinopsis

Ted es rico y tiene una familia perfecta, una esposa y dos hijas adorables. Nadie podría imaginar el motivo que lo ha llevado a tomar la drástica decisión de quitarse la vida. Cuando oye sonar el timbre una y otra vez, su primera reacción es ignorarlo y apretar el gatillo de una vez por todas. Pero, entonces, descubre una nota escondida entre sus cosas; una nota con su caligrafía que no recuerda haber escrito: «Abre la puerta. Es tu última salida».

Al otro lado de la puerta encuentra a un desconocido llamado Lynch, que no sólo sabe lo que Ted está a punto de hacer, sino que le hace una propuesta difícil de rechazar: un plan para evitar que su familia sufra ante las consecuencias devastadoras de un suicidio. Ted acepta sin imaginar que la nota en el escritorio y la oferta de Lynch son apenas el comienzo de un juego macabro de manipulaciones. Alguien ha sembrado un camino de migas de pan que Ted irá recogiendo. Alguien que lo conoce mejor que nadie, que lo hará dudar de sus propias motivaciones y también de las personas que lo rodean.

¿Quién maneja los hilos desde las sombras? A veces, sólo podemos confiar en nosotros mismos. Y, en ocasiones, ni siquiera eso.

Reseña

Un despacho como otro cualquier de una vivienda más. La puerta de la habitación, cerrada con llave, imanta una nota importante: a su vuelta, ella debería entrar sin las niñas. Dentro, sobre el escritorio, una carta más extensa pormenoriza los detalles de la acción. Libros de finanzas, una reproducción de Monet y elementos comunes de un emplazamiento como éste llenan todos los rincones. Los espacios que antes habían estado ocupados por fotografías de una feliz familia, ahora se encuentran vacíos. Ningún elemento alude a los habitantes de esa casa.

Él se había ocupado de todo. Sentado en su lugar de trabajo y evasión, había eliminado cualquier rastro material de su mujer y de sus hijas para no dudar en el intento. Tranquilo, repasa mentalmente una y otra vez que todo esté en orden. No puede dejar ningún cabo suelto. Si Cindy o Nadine lo descubrían… Con una pistola apuntando a su sien, Ted McKay está decidido a apretar el gatillo. ¿Qué le ha llevado hasta ese punto? ¿Acaso no tiene a su lado día tras día a una mujer a la que ama? ¿Qué iban a pensar sus pequeñas?

Sin embargo, el sonido estridente de la puerta principal lo saca de sus ensoñaciones. En el momento menos oportuno, alguien está llamando al timbre. Por supuesto, el rico empresario no cometería el error de dispararse con un testigo al otro lado; su cansada mente merecía irse tranquila y en silencio. De pronto, un escrito con su propia caligrafía aparece sobre la mesa. A su vez, desde el exterior, la voz de un hombre clama por su nombre. Está decidido a acabar con los planes del suicida y luchar por su vida. Al menos, de momento.

Ante la terrible insistencia, McKay decide salir de su refugio y abrir la puerta a lo desconocido. En el porche, un joven veinteañero, rubio y bien vestido, le dedica una sonrisa. Interrumpido, el dueño de la casa no iba a permitir que un vendedor retrasara un minuto más sus planes. A pesar de sus inútiles intentos, un desconocido y decidido Justin Lynch consigue cruzar el umbral.

El visitante alega conocer el propósito del contrario. Tras aclarar su pertenencia a una organización oculta que mantiene contacto con psicólogos que alertan sobre casos potenciales de suicidio, Lynch propone un plan al desencajado anfitrión. Su familia no debería pasar por la dura muerte de un ser cobarde. Por ello, Justin le promete una defunción digna si antes acaba con la vida de un asesino absuelto tras un fallo de la justicia. Posteriormente, deberá apretar el gatillo sobre un desconocido que lo estará esperando. Después, su turno. Una cadena macabra que parece tener sentido para Ted. ¿Por qué tenía su familia que recordarlo como a un cobarde si podía morir por manos ajenas de forma honorable?

Opinión

Escribir sobre un thriller como éste no es tarea sencilla, ya que el valor de la novela reside, precisamente, en la incertidumbre, el misterio, el suspense. Federico Axat sabe lo que hace. Un narrador omnisciente que se mete, tanto en las profundidades de una mente desequilibrada, como de la más inocente. Un libro con alma que moldea en 3D, a tamaño real, unos personajes que acompañarán al lector, impidiendo su descanso. Nace un sentimiento de desesperación y angustia que se clava tan hondo que llega a doler.

Divido en cuatro partes perfectamente diferenciadas, la novela va tomando derroteros tan inesperados como imposibles. En la primera pieza, un hombre que lo tiene todo, excepto la felicidad. Dinero, amor y fortuna carecen de valor para la atormentada y castigada mente del protagonista. La aparición de un segundo personaje dota a la obra de un cariz distinto y único, un toque personal que obliga al planteamiento de los valores morales. ¿Qué poder ejerce sobre nosotros la depresión? Una influencia en forma de intento de suicidio que conduce, a su vez, hacia el miedo y el sentimiento de culpabilidad. ¿Justifican estos todas las acciones que podemos llegar a cometer?

A partir de la segunda parte, el argumento da un giro radical. ¿Lo da o nos lo parece? El autor, no contento con jugar con la psique de los personajes, juega con nuestra mente. Intriga que genera confusión y atrae, atrapa. Mismos individuos, diferente historia. ¿Seguro? Axat no se olvida de lo más importante: soltar de su puño diferentes píldoras que son escondidas de forma tan magistral que pasan desapercibidas. Abre los ojos y, bajo ningún concepto, te atrevas a abandonar las páginas a su suerte sin haberlas estudiado. Siéntete libre de crear, dar forma y creer, pero no esperes nada. Es posible que ninguna de tus ideas se acerquen al propósito y al desenlace de esta obra maestra.

Un rompecabezas, un puzle, un laberinto… ¿Conseguirás encontrar la salida?

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5 comentarios sobre ““La última salida”, Federico Axat

  1. ¡Hola!
    He leído hace bastante tiempo El pantano de las mariposas y me gustó mucho, menudo final. Y ahora tengo este libro esperando, tengo ganas de ir leyendo más libros del autor.
    Me gusta lo que dices de que el autor consigue jugar con nosotros. Me han entrado ganas de adelantar su lectura, de este año no pasa seguro.
    Un beso

    Le gusta a 1 persona

  2. La frase que has destacado me parece brutal. Sólo por ella “La última salida” está entre la lista de libros a leer este verano… y cuidado no termine usándola en alguna entrada en mi blog… sí, el de videojuegos.

    Un saludo

    Le gusta a 1 persona

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