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Entrevista a Zeneida Miranda, autora de Golpes en la vida: “En el fondo, quise ser Lois Lane y por eso di rienda suelta a mi pasión por el periodismo”

A sus 33 años, Zeneida Miranda (Santa María de Guía, 1983) ya sabe lo que es sufrir un duro revés. Fuerte, carismática y valiente, la escritora refleja esa lucha, la fuerza de voluntad y la capacidad de superación en Golpes en la vida, su segunda novela, primera de la tetralogía Renacer. La menor de una familia numerosa se adentró en la lectura a corta edad. Pronto comenzó a redactar escritos que convertía en regalos a sus sobrinos, hecho que le hizo descubrir su pasión por el periodismo. Con amplia experiencia en medios de comunicación canarios, Zeneida empezó hace más de diez años a participar en foros que le animaron a compartir sus historias. Ahora presenta una dura obra sobre la violencia sexual para la que tuvo que realizar una exhausta tarea de documentación.

P. ¿Quién es Zeneida Miranda?
R. Es una joven canaria con muchas ilusiones, mucha fantasía y muchas ganas de aprender.

P. En tus propias palabras, ¿qué encontrará el lector en Golpes en la vida?
R. Encontrará una historia dura pero que lanza un mensaje positivo: “de todo se sale”, como reza el dicho popular. Es el mejor resumen de Golpes en la vida. Además, también encontrarán una historia de amor y unos personajes con mucha fuerza y carácter que lucharán por recuperar la vida que tenían antes de que un duro golpe se la arrebatara.

P. Tu segunda novela pertenece a la tetralogía Renacer, la cual se podrá seguir de forma completamente independiente, ya que estará conformada por historias completas. ¿Qué te motivó a escribir un tema tan duro y a querer transmitir ese mensaje de superación?
R. Cuando trabajé en televisión, en un programa de testimonios, las historias de superación personal fueron las que más se me clavaron en el corazón; toda esa gente que pelea con uñas y dientes para salir adelante de las peores situaciones merecían toda mi admiración y mi respeto. Sarah es un reflejo de todas esas personas, un homenaje.

P. Llevaste a cabo una profunda labor de investigación. Abogados, psicólogos, terapeutas, testimonios de víctimas de abusos sexuales… ¿Cuál fue el momento más complicado durante todo ese proceso?
R. El de los testimonios de las víctimas. Ese día apagué el ordenador y tardé más de una semana en volver a abrir el manuscrito. Me destrozaron y me planteé si de verdad quería seguir escribiendo sobre algo así. Pero, al mismo tiempo, sentí que, si todas esas mujeres habían tenido al valor de contarlo, yo podía escribir esta historia.

P. La historia de Sarah y Henry vio la luz por primera vez en un foro. ¿Por qué decidiste decantarte por esta obra y convertirla en una novela?
R. Fue una historia que, desde que la escribí por primera vez en el foro, me pareció que podía llegar más lejos. Tuvo muy buena aceptación. Cuando empecé a mandar manuscritos a las editoriales tenía dos: Grado de culpabilidad y Golpes en la vida. Lo eché a suertes y mandé la primera a las editoriales y la segunda a algún concurso. Pasaron unos meses y algo me seguía rondando… La leí de nuevo y pensé: “¿De verdad crees que es una buena historia?” La respuesta fue “no”. Le faltaban muchísimos detalles.

En la segunda versión —si contamos el escrito original del foro—, Sarah se recupera casi por arte de magia, y eso no estaba bien. Fue ahí cuando empezó el proceso de documentación y el trabajo. En total, fueron dos años los que tardé en conseguir que Golpes en la vida me convenciera lo suficiente como para volver a intentar publicarla. Por eso, muchas veces, cuando hay alguien que me dice que debe ser muy fácil convertir un fanfic en una novela, me da un ataque de risa. No es solo cuestión de cambiar nombres; hay que hacer un buen lavado de imagen. A mí, personalmente, me resulta más fácil empezar de cero. Tengo más de cien fanfics publicados y no se me pasa por la cabeza volver a convertir uno en novela.

P. ¿Cómo estás viviendo la acogida de tu segunda obra?
R. Está siendo muy buena. Progresiva, pero buena. Las cosas son mejores cuando pasan poco a poco. Además, llevo fatal esto de estar en la palestra. No me gusta llamar la atención y me cuesta muchísimo hacer publicidad. Si fuera por mí, escribiría en el anonimato y punto. Lo más importante es que los lectores disfruten de la novela.

P. ¿Cuál fue tu Golpe en la vida? Ese que te ha hecho remar a contracorriente y seguir adelante, sin mirar atrás.
R. Sin duda, el peor golpe en mi vida fue la enfermedad y muerte de mi padre hace seis años. El vacío que deja un ser querido que se marcha para siempre es imposible de llenar con nada ni nadie más. Pero él era un valiente y nos enseñó a salir adelante.

P. Grado de culpabilidad, tu primera novela, presenta a una periodista y un detective que sufren sus más y sus menos en una relación de amor-odio. ¿Qué te atrae de escribir sobre parejas que no se soportan?
R. Me parecen todo un reto. He mamado siempre de las series de televisión que parten de esa base y me encanta plasmar en mis escritos esas historias de amores imposibles que evolucionan a grandes amores para siempre. ¿Quién no querría vivir una historia así? ¡Yo me apunto!

P. Ganaste algunos concursos de microrrelatos, los cuales fueron incluidos en distintas antologías. Sin embargo, estuviste llamando dos años a las puertas de las editoriales con tu primer libro, hasta que el consejo de una amiga te llevó hasta Seleer. ¿Cómo ha sido la experiencia de comenzar a publicar directamente con una editorial y no tener que optar por la autopublicación?
R. Ha sido, como todo en la vida, una experiencia llena de luces y sombras. La ilusión de ver publicado tu primer libro es enorme y eso, a veces, nos ciega o despierta en otras personas envidias que pueden llegar a estropear el momento. Pero hay que seguir remando y luchando por los sueños.

P. Golpes en la vida ve la luz gracias a Multiverso, actualmente envuelta en una dura polémica. ¿Cómo está siendo tu experiencia con ellos?
R. Yo no lo definiría como dura polémica. Mi experiencia con Multiverso está siendo completamente satisfactoria, tanto que, aunque me han aconsejado siempre que no es bueno atarse a una sola editorial, ya planeo repetir con ellos para la publicación de Renacer II. Para mí, Multiverso es sinónimo de PROFESIONALIDAD —así, en mayúsculas—.

P. Alguien te aconsejó una vez no repetir con una editorial. ¿Cuál es el motivo?
R. Simplemente no es bueno atarse a nada ni a nadie; pero, a pesar de que acepto los consejos que me dan, en este caso he llegado a la conclusión de que cuando se hace un buen trabajo, ¿por qué no repetir?

P. Participaste en foros, durante diez años, donde has llegado a publicar tus fanfics. ¿Qué provocó en ti la serie JAG para tomar esta decisión?
R. Fue hace tanto… Esa serie la descubrí siendo una adolescente, cuando mi carácter empezaba a perfilarse, y sus personajes me calaron muy hondo. Descubrir el foro fue para mí toda una revelación. Aún conservo a grandes amigas de esa época y me brindó la oportunidad de jugar a ser escritora con mis personajes favoritos.

P. ¿Qué es para ti la literatura?
R. Una vía de escape, la mejor forma de vivir mil vidas, una pasión.

P. ¿Cómo es tu proceso de creación?
R. Soy un poco desastre —risas—. Tengo un proceso de creación y muchos esquemas que nunca uso. Escribo en casa, en mi despachito —por llamarlo de alguna forma—. No suelo documentarme mucho —salvo en el caso de Golpes en la vida, dada la seriedad del tema que tenía entre manos— y la única manía que tengo es poner música. Mis musas son muy de ir a su aire, así que, por más que tenga un proceso de creación, ellas luego hacen lo que se les antoja.

P. La pequeña de seis hijos, fuiste criada por una de tus hermanas debido a cuestiones laborales de tu madre. ¿Qué significa para ti la familia?
R. Para mí la familia es lo más importante. Es el pilar sobre el que levanto el resto de mis ideales, de mis sueños y de mis valores. El mejor apoyo y los mejores críticos. Si hay una cosa que adoro en esta vida es ser tía; y lo soy desde muy joven.

P. Fue, precisamente, una de tus hermanas, gracias a sus regalos en forma de libros, la que te inculcó el amor por la lectura. ¿Recuerdas cuál de esas obras te marcaron más a tan temprana edad?
R. Recuerdo el primer libro que me regaló y leí. Era un ejemplar con dos cuentos infantiles Oliver y su pandilla y El muñeco de alquitrán. El otro día me preguntaban en una entrevista que por qué escribía romántica; y la respuesta fue: porque es lo que leo desde niña. En casa nunca faltaban libros de Danielle Stelle y novelas de Harlequín que empecé a devorar cuando me dejaron pasar de los cuentos Disney a los libros para mayores de las colecciones de mi hermana.

P. Has estudiando Historia en la ULPGC y Periodismo en la ULL. ¿Qué te llevó a iniciar cada una de las carreras?
R. Siempre quise ser periodista. En la época en la que terminé el bachillerato —eso ha sonado como si tuviera mil años -risas-—, no me sentí con fuerzas para saltar de las Islas a la Península e irme a estudiar allí. La única forma de hacerlo aquí era estudiar una carrera y luego enlazar con el segundo ciclo de periodismo en Tenerife. Opté por historia porque me gustaba; aprender del pasado me parece apasionante y siempre me ha fascinado que me cuenten historias antiguas. No sé si la decisión fue la más acertada, pero por el camino conocí a los que son hoy mis mejores amigos.

P. ¿Tuvo algo que ver Lois Lane y el Daily Planet en tu pasión por la escritura y por tus estudios? ¿Cómo descubriste esta historia?
R. De adolescente era teleadicta. Un verano, mis mejores amigas de la infancia me hablaron de Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman, la nueva serie americana que estaban viendo y, como siempre, les hice caso y la vi. Había visto las películas de Superman alguna vez y me llamaba más la atención la vida de Clark Kent en el periódico que la del superhéroe. La serie resaltaba precisamente ese aspecto. Siempre me gustó imaginar cosas y escribirlas, pero creo que sí, que en el fondo sí que quise ser Lois Lane y que por eso di rienda suelta a mi pasión por el periodismo.

P. Has trabajado en televisión, prensa escrita, radio, etc. ¿Cómo ves y vives la situación del periodismo actual?
R. Pues con mucha pena. Salvo por colaboraciones de manera momentánea en diferentes medios, llevo cinco años en paro y se me parte el corazón cada vez que me pongo a buscar trabajo de otra cosa. Sé que todos los gremios están muy mal, pero sin duda el periodismo es de los peores.

El auge de la prensa online y el hecho de que para operar tengas que ser cirujano pero cualquiera —sin ánimo de ofender— pueda escribir un artículo o ser contertulio en televisión, han dejado a esta profesión casi en coma. Espero que pronto despierte.

P. Has colaborado en El Norte Hoy, periódico de Gran Canaria, donde realizabas entrevistas y publicabas las historias de Lisa —que te has llegado a plantear convertir en novela—. Háblanos sobre este antiguo proyecto.
R. Fue un proyecto del que me enamoré al instante cuando me hablaron de él. Se trataba de un periódico digital en el que contaríamos todo lo que aconteciera en la zona norte de la isla de Gran Canaria. Queríamos que no se ciñera solo a eso, sino que tuviera otras secciones que pudieran entretener al mismo tiempo que informaban a nuestros lectores. Contamos con la ayuda de diferentes articulistas e incluso bloggers de moda. Las entrevistas literarias fue una idea que se me ocurrió, que mi compañera aceptó de muy buen grado y que me permitió conocer y aprender mucho de grandes escritores. Disfrutaba muchísimo de cada una de ellas.

El mundo de Lisa nació muchos años atrás como un regalo para una de mis mejores amigas que quería que yo escribiese nuestra propia historia de Sexo en Nueva York. Tenía cinco columnas escritas cuando se las pasé a mi compañera del periódico y le fascinó la idea. Publicamos las primeras y, tuvo tan buena acogida, que seguí haciéndolo todas las semanas durante nueve meses. Así fue como pasé de Lois Lane a Carrie Bradshaw —risas—.

P. Referentes literarios.
R. Danielle Stelle —aunque hace muchísimo tiempo que no leo nada suyo, sigue siendo para mí la mejor en romántica; su novela Joyas me parece la historia mejor contada hasta hoy—, Menchu Garcerán —amiga y mentora—, Lena Valenti —por su versatilidad a la hora de escribir—, Megan Maxwell —por su forma de ser—…

P. Un consejo para los escritores noveles
R. No creo que yo deba dar consejos; aún me considero una autora novel, pero lo que siempre dicen los grandes: si escribir es realmente tu sueño, lucha por él con uñas y dientes.

P. Una frase que marque tu vida
R. Mi padre siempre decía dos que se me han quedado grabadas —será por la cantidad de veces que las oí durante toda mi vida—: “Siempre hay que tener un alma que salvar” y “Los cobardes no entran en la historia”.

P. Gracias por dedicar tu tiempo a Páginas de Nieve y por hacerme llegar un ejemplar firmado que se clava tan hondo. Es un honor que hayas confiado en esta web.
R. Gracias a ti por la reseña, la entrevista y por ser tan amable conmigo. Un saludo a todos los lectores de Páginas de Nieve. ¡Nos leemos!

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